Catedral de Lima

Latinoamérica posee algunas de las más hermosas catedrales del mundo, pero en el continente sudamericano se encuentran 2, una está en Colombia y otra en Perú, pero la de este último tiene una historia muy particular que hace destacar la maravilla de su arquitectura y su importancia para ese país hispanohablante.
Lima es la capital de Perú, y es el centro de muchos de los lugares más artísticos del país, pero no puede desbancarse la maravilla de los restos de las civilizaciones prehispánicas, los Incas. Esto es importante destacarlo porque forman parte del contexto en el que se erige esta catedral tan resaltante del continente.

Historia de la catedral

Como se mencionó antes, la historia del país es importante para el contexto de la elaboración de esta catedral. Por lo que se comienza en la época de las conquistas, cuando los colonizadores españoles estaban aventurándose en el nuevo mundo, conociendo las culturas y posteriormente combatir con estas para imponer sus perspectivas.
Durante este proceso se debe destacar el nombre de Francisco Pizarro, uno de los más rudos conquistadores, porque fue quien asesinó a Atahualpa y luego formó su asentamiento en donde actualmente se ubica la ciudad capital de Perú, Lima.
La catedral de Lima es consagrada mucho tiempo después de la época de la conquista, incluso después de la independencia del país gracias a Simón Bolívar y a José de San Martín; termina siendo cercana a la contemporaneidad.
Esta catedral empieza a construirse en la época de Pizarro, pero debido a la gran cantidad de terremotos y conflictos armados que azotan al país durante su formación hacen que esta arquitectura se atrase constantemente. Pero no solo con eso también contaba con muy poco apoyo económico hasta el año 1775.

La catedral en la actualidad

Ya hoy en día la catedral de Lima termina siendo imponente ante las otras obras arquitectónicas que hay a su alrededor, como la Plaza de Armas, el palacio de Gobierno y el palacio del Arzobispado.
Gran parte de su fama se le debe a que tiene muchas semejanzas con la catedral de Sevilla, España, pero no se limita algo de parecidos arquitectónicos; también contiene el ataúd de cristal de Francisco Pizarro, una figura de Jesucristo -tallada completamente en marfil y la capilla de la Inmaculada Concepción, una de sus estructuras más bellas y reconocidas en el mundo.

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